En estas charlas, la
mente humana pasa por el microscopio como nunca antes, analizada
hasta el detalle más pequeño. La mente como psicología, la mente
como emoción, la mente como parte del cuerpo/mente; la mente como
moralista, la mente como creencia, la mente como religión, la mente
como historia, la mente que se manifiesta en la política y en la
evolución social, todo examinado, estudiado e integrado y luego
sobrepasado elegantemente por la búsqueda esencial de la
trascendencia.
A lo largo del proceso,
Osho® deja al descubierto la hipocresía y la insinceridad donde
quiera que la ve. El escritor Tom Robbins expone lo anterior de una
forma muy elocuente: "Reconozco la brisa esmeralda cuando sopla por
mi ventana. Y Osho® es como un viento dulce y duro que circula por
el planeta, haciendo saltar las trampas de rabíes y papas,
desplegando las mentiras sobre los escritorios de los burócratas,
sacando en estampida a los asnos de los establos de los poderosos,
levantando las faldas de los convencionalismos patológicos y
devolviendo con cosquillas a los espiritualmente muertos, de regreso
a la vida".
"Jesús utilizó sus
parábolas, Buda sus sutras, Mahoma sus fantasías sobre las noches de
Arabia. Osho tiene algo más apropiado para una especie deformada por
la codicia, el temor, la ignorancia y la superstición: tiene la
comedia cósmica".
Lo que Osho hace, a mi
parecer, es pinchar nuestros disfraces, aplastar nuestras ilusiones,
curar nuestras adicciones y constatar lo que hay de limitativo y a
menudo trágico en la estupidez de tomarnos a nosotros mismos
demasiado en serio".
¿Qué decir entonces de
Osho? ¿Que es el iconoclasta supremo? ¿Que es un visionario que se
ha convertido en la visión? El trae definitivamente una propuesta a
la existencia, que implica el derecho innato de cada uno a disfrutar
de la misma experiencia oceánica de individualidad verdadera. Para
eso, dice Osho, "sólo hay un sendero, que va hacia adentro, donde no
encontrarás un solo ser humano, donde solo encontrarás silencio,
paz".
¿Conclusiones? No hay
paradas completas en la visión de Osho, sino una mano que colabora
en la comprensión de nosotros mismos:
"Me gustaría decirte:
La ciencia tiene el valor supremo, y sólo hay dos clases de
ciencias: uno, la ciencia objetiva, la cual decide sobre el mundo
exterior; y dos, la ciencia subjetiva, que hasta ahora ha sido
llamada religión. Pero es mejor no llamarla religión. Es mejor
llamarla la ciencia de lo interior y dividir la ciencia en la
ciencia de lo exterior y la ciencia de lo interior, la ciencia
objetiva y la ciencia subjetiva. Pero haz una totalidad sólida, y la
ciencia conserva su valor supremo; no hay nada más elevado".- Osho.
OSHO TIMES OCT.2004